miércoles, 6 de septiembre de 2017

Puro cuento

No, olvídense de todo, ¿no saben que la historia la escriben los que ganan?
La verdad es que la abuelita de Caperucita no estaba enferma en una camita, la vieja padecía  zoofilia. ¡Imaginate! Tampoco vivía en una casita en medio del bosque, sino que le gustaba vagar hasta tarde ¡días se ausentaba y había que salir a buscarla!
 La mamá de Caperucita no estaba nunca en la casa. Andaba con un importante concejero del Rey. La mina lo tenía bien enamorado. Viste que en estos tiempos, tres mujeres solas necesitan hacerse de protección para no ser las zorras de cada vago, soldado o santo padre que se cruce por su puerta. Y estas mujeres no eran ningunas tontas.
En fin, lo que ocurrió aquel día, fue que Caperucita llegó hasta el refugio preocupada porque la abuelita había salido a matar un pollo para el almuerzo, y ya era martes y no había vuelto. Éramos varios leñadores acá, así que en seguida nos ofrecimos a ayudarla. Nos separamos para ganar tiempo. Con la nena y dos compañeros agarramos para el lado de las grutas y bueno…  tremendo… la verdad es que la vieja estaba sometiendo a unos lobos en la entrada de una cueva, una locura. Los muchachos del turno noche comentaron sobre los aullidos, pero no hay chance de que hayan imaginado la escena que nosotros vimos. Un poco turbado por lo ocurrido, tapé los ojos de Caperucita y nos alejamos sin interrumpirlos.
Al día siguiente fuimos visitados por una tropa Real encabezada por el novio de la mamá de Caperucita. Nos entregó a cada uno de los testigos el... 

“Comunicado Nro. 1: 

Para corregir los hechos desafortunados. 
Titulado: Caperucita Roja y el lobo feroz”. 

El texto asegura que la abuelita ha sido gravemente perjudicada debido a que un lobo humanoide de pié al costado del camino, hábil para la oratoria, manipuló la inocencia de su nieta para ingresar en su domicilio. Una vez allí, se travistió con un camisón que hurtó de una cajonera y usurpó su identidad para beneficiarse. Luego de hacerse una siesta en su cama, saqueó la heladera y como postre, se comió a un leñador que trabajaba cerca de la casa. Este último hecho provocó el aplastamiento y muerte de flores autóctonas. ¡Absurdo! ¿Cómo vamos a contar eso a la gente? ¿Quién va a creernos? Evidentemente buscan ridiculizar al gremio.
Y como si todo esto fuera poco, el Rey mando un aumento en el tributo de cada leñador, por no haber informado la desaparición de un compañero y por el daño ecológico causado por la muerte de este.
En diez días pasarán por nuestras casas para comprobar que hayamos memorizado esta historia ridícula, y olvidado las verdaderas escenas del sometimiento de aquella pobre  manada, incluido el macho alpha. De no ser así, nos espera el verdugo.
Entiendo que la mamá de caperucita no quiera que su familia sea el chisme de cada taberna y use sus influencias para evitarlo, pero los leñadores tenemos una reputación ¡y tenemos la verdad!
Ahora ustedes también la tienen y está en sus manos dar batalla por ella, ¡protéjanla!

Transmitan estos hechos como han sido realmente, no permitan que triunfe la infamia. 

sábado, 25 de junio de 2016


Un día vuelven los muertos
a buscar a alguien, vienen
todos juntos, a veces solo uno
y le muestran la puerta que nunca
antes había mirado.
Ese día, los testigos asistimos
al encuentro inmóviles, quizás
tenemos miedo de ser vistos o
no sé. Ellos
concluyen su fiesta, los que vinieron
se van con el que estaba
y nos dejan las preguntas
las improvisaciones
los delirios, los dolores, los incendios

lunes, 23 de mayo de 2016

No puedo creer que sea yo. Espío desde el otro cuarto
asomo los ojos sobre la ventana y sí
ahí estoy, tras el cristal empañado, con las manos llenas de carne
No iré hasta allí, no voy a volver



viernes, 13 de mayo de 2016

Yan

Lo bueno de no soñarte es la vuelta
del peso del cuerpo sobre los pies, del sonido
ahogado de la piel que engrosa sus defensas

miércoles, 11 de mayo de 2016

Yin

Lo bueno de soñarte es que puedo
luego, recordarte ante mis ojos como si
alguna vez hubieses estado allí