miércoles, 6 de junio de 2012

d'adieu

Remando el invierno en la vereda
entre giles rebuscamos el marroco*
Y aprovecho este frío
que congela 
el aire cuajado que entra
de la nariz directo al pecho
para enfriar
tambien
mi alma un poco
ahí viene tu presencia, me enamora venís
y yo soy parte del paisaje
soy invierno, soy un ocre resto 
vegetal e 
intento 
una sonrisa sugerente
de coté**, carcajeo y lloro
y te dejo ir, todomiamor
relleno de mi corazón
sin mi compañía
















Del lunfardo porteñohttp://www.elportaldeltango.com/lunfardo/c.htm
*Marroco: pan
**Coté: costado

4 comentarios:

Arturo dijo...

Corina:
Te salió bien tanguero, el poema.
Nada peor que la indiferencia para el enamorado abandonado.
Escuchá "Tu perro pequinés" por Rivero y el Gordo Pichuco y decime después si no lo sentís familiar...
Te aclaro que me dio un enorme placer leer tu poema. Trasunta a historia de Buenos Aires; te lo dice un porteño, que -además- conoce medio país.
Un sentido saludo.

Fernando Garriga dijo...

veras que todo no es mentira
veras que si hay algo de amor
que al mundo le importa
y yira, yira y a veces se detiene
un rato a descansar

TORO SALVAJE dijo...

Estás radiante hasta cuando hace frío.
Eres una calefacción andante.

Besos.

Tranquilino González dijo...

Me gusta, por ahora digo eso. Es un poema bien tierno.