miércoles, 1 de agosto de 2012

Él que no es él

El agua cae
sobre su espalda
el vapor 
permite el espejismo.
Él no es él pero en mi cuerpo 
hace girar los dedos dibujando círculos.
Cierro los ojos para solo
sentir
como presionan 
deslizan
dibujan y hunden
clavando
hasta los nudillos
Y en los labios
se hunde
a bocanadas
el beso.
La agitación crece
y la boca exhala
de una vez
vapor
del tamaño de un hombre,
que se mezcla
en la atmósfera nublada
hasta perderse lejos
Gemí un nombre,
derramé el alma,
y mi cuerpo
descansó
en los azulejos




3 comentarios:

Darío dijo...

Intenso, pequeñuela, imposible no tramar imágenes...

Garriga dijo...

uf, cuántos vapores húmedos.

TORO SALVAJE dijo...

Que bien te cuidas eh?

Besos.