lunes, 13 de agosto de 2012

La indecisa y su mala traducción de un sentir interior incomprendido















Hay días en que mi mundo
intenta acurrucarse en un instante
que se posa tres pasos
adelante de mis pies
Se reduce a ese instante 
táctil
perenne
el vértigo de la espiral
de viento vida moviendo todos 
mis actos hacia él
Ir hacia las manos
a los labios
gruesos en los labios
sin pensar el inminente 
volver.
Ir
hacia el punto
lunar 
cuarto menguante
en el cuerpo
el celeste
que busco en dirección opuesta 
a la que viaja el Sol
No pensar que se regresa
se regresa del instante
se me arranca del instatne
hasta sangrar los dedos aferrados
y a mi pesar
el volver ineludible tras el cual
acrecentaré
el océano
derramaré
océano
en el aire




7 comentarios:

Arturo dijo...

Corina:
No siempre se puede llegar hasta dónde uno desearía y menos aun permanecer allí por siempre.
Es cierto, ante tal imposibilidad queda el llanto, o la resignación.
Un gran abrazo.

TORO SALVAJE dijo...

Hasta el título es críptico...

Complicadita eres eh?

Besos.

Garriga dijo...

si, claro, y los ojos se vuelven pajaros.

Darío dijo...

Ese instante, una fotografía, de la que no se puede salir...Un abrazo.

El hombre de Alabama dijo...

Incomprendido, en verdad.

Dany dijo...

Si que ese sentir interior es incomprendido....

Como algunas ideas de Caruso...jaja

Un beso!

Jon Igual dijo...

Reducir el mundo a un instante es una idea tan bonita como peligrosa, yo prefiero ir brincando de instante en instante.
Un beso.