miércoles, 21 de noviembre de 2012

Paisaje

sin la furia del oleaje 
estallando acantilados 
sin tempestades lamiendo 
las costas de la bahia
sin la bestia 
embistiendo la pared hasta escombrarla
un cuerpo es lejano territorio de fantasmas
el cielo 
alto, inmenso, caerá un día
con los ojos cerrados sobre todo
el cuerpo, con el peso del ocaso 
una caricia 
torrencial sobre la herida, abierta 
como labios a los gritos 
llenándose de lluvia inabarcable 
desbordando enamorada hasta el silencio 
de diluvio abrasador enmudecida





















Fotografía: Vladimir Clavijo - Telepnev


4 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Que así sea.

Besos.

Gala dijo...

Un paisaje aterrador.
Si ha de caer el cielo sobre el cuerpo que sea en caricia de ocaso, pero no urge en la herida... al menos el dolor se aplacará ante la belleza del sol escondiéndose entre las rocas del acantilado.

Besos mediterráneos.

Darío dijo...

Que no se convierta el cuerpo, querida, en lejano territorio de fantasmas. Un abrazo.

Garriga dijo...

muy buen ritmo. Perfecto. Estás para mucho corina.