jueves, 3 de enero de 2013

Avanza como un ciego el tiempo
y mi cuerpo cruje bajo sus pasos
mientras las agujas tejen mi traje eterno
el que vestiré cuando me encuentre
con lo único certero en esta vida.
Ninguna mano sostiene en este mundo
Cosa de dioses debería ser el amor
que nace para siempre y yo
humana
tengo que irme.


6 comentarios:

Arturo dijo...

Corina:
Curiosamente, la finitud es parte de nuestro ser y de todo aquello que nos rodea, por cielos y tierra; sin embargo, nos obsesiona la inmortalidad.
Nos deberíamos conformar con aprovechar nuestro tiempo con un amor que sea solo dicha.
Besos.

TORO SALVAJE dijo...

Adiós Corina, adiós...

Darío dijo...

Que el amor te haga dios, que camines, el tiempo es una anécdota. Beso, cuervota.

Anónimo dijo...

Perfecto.

Gala dijo...

Me encanta leerte, y aunque no siempre llego a tiempo para los comentarios, sepas que te leo desde el móvil, pero este artilugio tan moderno me putea con los comentarios, así que ahora que tengo tiempo vengo a decirte que tus letras sólo me permiten aplaudirte.
Eres magia pura, elegancia, sin más.

Sabes? es verdad que el amor parece cosa de dioses, porque nosotros los humanos cuando lo sentimos a la par que nos inundamos de sus delicias, sufrimos como imperfectos que somos sus consecuencias, que por otro lado no son siempre buenas...

A veces irse no es tan mala idea, creéme.

Besos mediterráneos.

Jon Igual dijo...

Crueles dioses que crearon el amor.
Me gustó mucho, un beso.