viernes, 25 de enero de 2013


Entonces percibí que de la canilla caía una pequeña gota de agua,
acompasada e incesante, que iba a parar al filo de la taza y lo recorría
como una equilibrista. Como uno de mis dedos, el borde de sus labios.



8 comentarios:

Garriga dijo...

hay equilibrios peligrosamente frágiles y poéticos.
y usted es gran poeta por supuesto

TORO SALVAJE dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Arturo dijo...

Corina:
Ese texto es suavidad pura; por lo menos, esa es la sensación que percibo.
Besos.

carlos Niederheitmann dijo...

Debes de ser una malabarista. En casa tengo trapecios, te invito...

Besos.

TORO SALVAJE dijo...

:)

Muakkkkkkkkkkk

Gloria dijo...

Con equilibrio has balanceado estas palabras que de un salto han llegado hasta mí.
Saludos desde Tenerife y seguiremos equilibrando la mente con tus palabras desde ahora. Te dejo enlace de mi espacio para cuando gustes.
http://gofioconmiel.blogspot.com.es/

Jon Igual dijo...

Preciosa comparación, una forma muy elegante de describir como tus dedos recorren sus labios.
Un beso.

Gala dijo...

Que dulce temblor, no te parece?
Uf! Precioso!

Besitos mediterráneos.