domingo, 7 de julio de 2013

La huida


La cucaracha hizo cumbre en el borde del florero. 
Entonces nos vimos. 
Ella permaneció inmóvil allí arriba, aferrada al objeto como quien sostiene su última esperanza.
Yo aquí abajo, también inmóvil, aferrada a nada, busqué visualizar con un rápido movimiento de ojos, zapatillas como balas. Difícil tarea, ya que no podía quitar mi mirada  de encima de la condenada. Creo que ella también me miraba. Fijamente, no se si a los ojos. Ya que no logré hacer foco en ninguno de los suyos.
Antes que nada evalué si sería voladora, pero no.
Se quedó congelada. Quizás pensaba. Quizás se reprochaba que esta madrugada de invierno debería haber dormido un rato más, que hubiese sido mejor salir a escalar en primavera, o quizás, presa de delirios premortem evaluaba si yo habría leído a Kafka con agrado, y con qué personaje de cuál de sus historias habría simpatizado específicamente... o calculaba los riesgos vitales de los descensos apresurados sin descartar el principio de incertidumbre, o se aburrió de mirarme y soñaba, ya, con los puentes desplegables de Leonardo, con alas, con globos de helio, con pequeños helicópteros


9 comentarios:

mónica pía dijo...

has hecho de "tu" cucaracha un ser encantador...!

saluditos,

TORO SALVAJE dijo...

Pobre cucaracha... imagino lo que sintió cuando te vio...

Darío dijo...

Será el espíritu de "Franz Samsa"?

Garriga dijo...

zapatillas como balas,
por favor
está escrito que la cucaracha
se inventó a si misma
antes que nosotros a las zapatillas
antes que nosotros a nosotros
antes que kafka
y que comerán de nuestras pútridas entrañas
con un gesto de asco, de desprecio
y de sagaz altanería
después nos olvidarán
como tantas cosas que cayeron en el olvido de los tiempos.

Arturo dijo...

Corina:
Por el título del post, imagino que esa cucaracha huyó. O en tu casa hay un florero menos...
Un gran abrazo.

Nieves dijo...

Mirar a una cucaracha como en duelo a muerte, la pobre posibilidades... mas bien pocas... que empiece a soñar en una vida mejor...

Saludos :)

la MaLquEridA dijo...

Yo creo que pensaba que debió despedirse de su familia.


:'(

Javier dijo...

Muy buena idea, buen texto.

carlos Niederheitmann dijo...

Supongo que el relato vendría a ser la primera parte de la canción "La Cucaracha". De no serlo, el final de nuestra pobre amiga hubiese sido otro. A mí, los escarabajos que me gustan, no son precisamente los Volkswagen, sinno aquellos que empujan al sol...

Besos.