domingo, 9 de marzo de 2014


La mujer invisible tiene un recuerdo de sí misma. Es un recuerdo del futuro, en un café de la plaza roja, esperando a un líder zapatista. Escribe fragmentos de su vida pasada y luego se avergüenza. De inmediato recuerda otro, lo escribe y se avergüenza, y así.
Un tigre anaranjado se abre paso entre las mesas. Pequeñas de madera. La gente no lo ve. Se dirige a ella. Mentira. Nadie puede verla. Si nunca alguien vio a nadie, entonces es posible que nadie tenga forma de tigre. Afirmativo e indudable. Nadie puede verla. Y ella, que esperaba a alguien, ve a nadie -Leve-me com você- no le dijo. Nadie le extendió su mano. Nadie tiene garras. Esperar o sangrar, esa es la cuestión. No lo escribió. Se sostuvo fuerte. Nadie la besa en los labios y ella cierra los ojos. Así sea su recuerdo del futuro. Un líder zapatista llega con un ramo de rosas rojas donde nadie lo espera. 
Esto es un recuerdo con final feliz.


2 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Un tesoro de recuerdo.
Que no se te olvide.

Besos.

Garriga dijo...

recuerdos futuros
me gusta esta escritura.
la mujer invisible
a lo mejor sea táctil
o gustosa.
El tigre ya aprenderá a encontrarla