viernes, 18 de abril de 2014

La invisibilidad de sus labios por un puente

A veces el silencio adquiere sustancia
Conozco un silencio que se hizo hombre y sopló
la rosa de los vientos. Que tiene contornos
que deduzco, como las costas del mundo.
A veces nos amenazamos con silencio, a los dos
no nos asesinan las mismas cosas, pero el silencio 
que era beso, se vuelve sustancia de hilo de agua
que crece hasta ser como el océano para Pangea y Atlántida.
A veces es el ultimo deseo de la equilibrista,
que el silencio la vea cada vez que mire el horizonte,
caminando descalza sobre esa cuerda 
inexistente como ella 
y él,
que un día la ama de silencio y otro
le da la espalda silenciosa como un lienzo, sobre la cual
pintar todo el océano, con sus monstruos
marinos y sus naves y un puente 
de poniente a naciente desde el cual arrojar todos los nunca

7 comentarios:

Jorge Curinao dijo...

Como cuando el silencio es posible
y las palabras empiezan a temblar.

TORO SALVAJE dijo...

Este poema es buenísimo.
Me lo tatuaría.

Besos.

Garriga dijo...

Es verdad
es un poema increíble y en lo que me toca
el silencio
es un abismo que me asoma a lo más negro que hay en mí
por eso callo.
Pero vuelvo a decir
me estremece de un modo en el que pocas poetisas
me han hecho estremecer

Amapola Azzul dijo...

Un puente que cruce fronteras. Besos.

lopillas dijo...

Hola Corina
Vengo del blog de Toro y tiene razón. Lindas tus palabras.
Besito

Cesc dijo...

Lo sustancial es el silencio...

José A. García dijo...

A veces el deseo es que el día que comienza nunca termine.
Nunca.

Saludos

J.