domingo, 8 de junio de 2014

Gira a bocanadas en mis ojos, tiene
de hombro a hombro un risco bajo el cual se yergue
empedrado el cuerpo, filoso como el borde
del bandoneón.
No se le llama labios, carne, sino sueño
tiene en las manos luna y una ochava de sol,
la equilibrista, el hambre, bordes porteños
Y un risco con un sueño más que un hombre, es el fin
donde se matan los besos


2 comentarios:

José A. García dijo...

Un extraño ser mitológico que sólo habita en el tango, seguro...

Saludos

J.

Darío dijo...

Weeeeeeeeee, recitámelo al oído... Un abrazo.