sábado, 27 de junio de 2015

IV

Sin poder doblarme, ni volar, ni hundirme, ni llorar
abrasé cada poema dibujado por mi mano muerta:
los de los tiempos de la búsqueda del amor
los del encuentro y las interacciones con el amor
los de la pérdida del amor
los de la muerte del amor
los que esbocé cuando me di cuenta que el amor no muere, muta
y las hojas en blanco, que me aterran


6 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Si.
Muta.
Y se convierte en Nada.
Besos muertos.

mónica pía dijo...

esa mano "muerta" salva el terror y hace de las hojas en blanco belleza escrita...

beso,



Garriga dijo...

la muerte negra como el carbón que abrasa

Darío dijo...

Muta todo, y nunca sé qué tan bueno es eso...

Darío dijo...

Digo, hay lugares en los que no quisiera estar...

Javier dijo...

Eso es el amor cuando se acaba, una mutación aberrante.

Me gustó el texto.