domingo, 27 de marzo de 2016

Combustión


Puso el pasador a la puerta del baño. Es un buen lugar para pensar un rato sin interrupciones. El espejo sobre el lavamanos es pequeño, redondo, y tiene un marco de plástico color verde claro. Llenó de agua el hueco de sus manos juntas y se lo arrojó a la cara.
- El agua nunca alcanza...
Sus manos mojadas fueron a estrujar su pecho y cayó al suelo inconsciente. De los orificios de su nariz brotaba y ascendía una fina columna de humo blanco que pronto inundó toda la casa

"Es el único modo de quemar las cartas de amor, ese pasado filoso para las manos, que no me atrevo a arrojar a la basura"



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